N. Y. 150° Anniversary Puccini Gala "The
star of the evening for me was Mr.
Armiliato.
He stopped the show with an elegant account
of "E lucevan le stelle,"
complete with fine-spun pianissimo phrasing
and exciting top notes.
He delivered a superb account of "Nessun
dorma" from "Turandot". Anthony
Tommasini:
The New York Times (23-12-08)
"La triade
TIBERINI-PERTILE-ARMILIATO rappresenta la
linea di continuità, attraverso i secoli,
della grande tradizione tenorile italiana."
Giosetta Guerra 7/8/2007
"Fabio Armiliato è un tenore oggi
nel pieno di
una sfolgorante
maturità artistica." Alessandro Mormile
L'Opera - Luglio 2007
"Il tenore Fabio Armiliato è sicuramente
il più nobile Ernani
oggi in circolazione."
M.o Bruno Campanella
Interview La Stampa
"Il
suo Chènier è il migliore
dei nostri giorni."
G. C. Landini
- L'OPERA
"Es dificil hallar hoy mejor
Radames que Fabio Armiliato." G. Alonso - LA RAZON
"Gli
esempi della
capacità di
donare
colori pertinenti
al senso della
frase rivelano
quanto Armiliato
sia oggi, nel
panorama
tenorile
internazionale,
esempio di
intelligenza
musicalità e
professionalità
da ammirare."
Alessandro
Mormile
L'OPERA - Marzo
2008
N. Y. 150°
Anniversary Puccini Gala "The
star of the evening for me was Mr.
Armiliato.
He stopped the show with an elegant account
of "E lucevan le stelle,"
complete with fine-spun pianissimo phrasing
and exciting top notes.
He delivered a superb account of "Nessun
dorma" from "Turandot". Anthony
Tommasini:
The New York Times (23-12-08)
El público
aplaudió la
famosa aria
'Nessun dorma'
sin que la
orquesta
concluyera su
interpretación.
La veterana directora
de escena Sonja Frisell ha sometido la producción original del fallecido
Gian-Pierre Ponnell a un proceso de renovación que introduce elementos nuevos en
la escenografía y mejoras en el vestuario.
Como resultado, la dirección de escena es más dinámica y deja cierta libertad al
cantante para que interiorice y asuma desde el punto de vista psicológico su
propia idea del personaje.
De esta forma, el tenor genovés Fabio Armiliato abordó con notable éxito
el rol de Calaf, personaje al que dotó de valentía, seguridad y pasión
valiéndose de su consolidada técnica de canto, la potencia vocal y su innata
musicalidad. Emocionante su interpretación de la famosa aria 'Nessun dorma', que
el público aplaudió enérgicamente a pesar de que la orquesta siguió tocando.
Suele decirse que en esta ópera es Liù la que acaba llevándose el gato al agua,
aunque la protagonista sea Turandot. En este caso, la soprano Daniela Dessì
se llevó además un ramo de flores en los saludos finales y una cálida
ovación por su tierna Liù. La diva genovesa sabe que cuando aborda una heroína
pucciniana pisa terreno firme.
Baste recordar sus exitosas comparecencias en el Maestranza con las óperas
'Manon Lescaut' y 'La fanciulla del West' para constatar que Puccini es su
especialidad. Su voz acusa el oscurecimiento tímbrico propio una dilatada
carrera, pero su canto a media voz, el fraseo preciso y su expresividad
emocionan y hacen creíble el amor puro e incondicional que Liù siente por Calaf.
Para entonces
Armiliato ya había encontrado su canto fogoso para recordarnos por qué
triunfó la temporada pasada con La fanciulla del West.
El apoteósico tercer acto se saldó con tres momentos estelares: el Nessum
dorma que el tenor cantó con gusto exquisito y solemne, la muerte de Liú,
que supuso el reencuentro con la Dessi que adoramos, y el maravilloso dúo
de amor, que Franco Alfano recuperó muy al estilo del Strauss que Puccini tanto
admiraba.
Juan José Roldán,
El Correo - 19-3-2010
TURANDOT
Armiliato:
su fraseo es
siempre
apasionado, con
un bello metal
en el registro
superior,
rutilante y
encendido, como
lo demostró en
el exultante
Nessun dorma.
Un poco como él, a
la antigua, canta también Dessì, puro sentimiento en el fraseo, voz que
seduce por su forma de proyectarse.
Andrés Moreno
Mengíbar, EL DIARIO DE SEVILLA: 19-3-2010
Temporada de la
Maestranza
Una Doble
Turandot
Cayó sin remedio
ante la crisis
económica la
proyectada nueva
producción de
“Forza del
destino” y en su
lugar se
recurrió a una
“Turandot”
sacada de fondo
de armario,
propiedad del
teatro y vista
en Sevilla hace
más de diez
años. El mítico
Jean-Pierre
Ponelle diseñó,
hace más de
treinta años,
una producción
bellísima y
adelantada para
su época, que ha
inspirado a
muchas otras que
han llegado más
tarde. Es además
muy eficaz pues
con sus dos
decorados, cara
y cruz de una
plataforma
giratoria, hasta
se podrían
evitar sus dos
descansos. Otra
cosa es que nos
siga pareciendo
moderna o que el
uso que Sonja
Frisell haga de
ella sea el más
adecuado e
inspirado,
porque el genio
de Ponelle,
fallecido en
1988, obviamente
no se puede
buscar en la
dirección
actoral,
simplemente
discreta, ni en
una iluminación
ampliamente
mejorable. Aún
así el público
ha de rendirse a
una escena en la
que encuentra
todo lo que se
puede esperar en
una “Turandot”.
Pedro Halffter,
que tuvo el
acierto de
programar hace
semanas la ópera
homónima de
Busoni, plantea
una versión
personal,
caracterizada
por centrase en
el color más que
en la
agresividad, sin
que ello suponga
una reducción en
sus siempre
amados volúmenes
sonoros. Si se
traduce en una
especial
lentitud de
tempos, que le
sirven para ir
poco a poco
dibujando los
clímax finales
de acto pero que
pudo perjudicar
a algunos de los
cantantes en
momentos
concretos. Su
concepto llega
al público,
gracias también
a las muy
aceptables
prestaciones de
la orquesta y el
coro, éste en lo
que para él
supone un
auténtico reto.
La Maestranza
presenta dos
repartos de
indudable
relieve y dignos
de cualquier
primer teatro
del mundo. María
Guleghina posee
la auténtica voz
dramática,
amplia en
tesitura y
caudal, perfecta
para el papel.
La de la
canadiense
Janice Baird
resulta algo más
lírica y por
ello también más
humana, menos
“princesa de
hielo”, aspecto
que acentúa con
un tratamiento
escénico más
completo que el
de la rusa, a
quien se detectó
nerviosa en más
de una ocasión.
Liú siempre
muere pero
siempre triunfa.
Así sucedió con
Daniela Dessi,
solventando la
lentitud de
tempos como
artista de raza
e impregnando de
intensidad su
escena final, y
con Norah
Amsellen, de
fresco timbre y
técnica
inteligente para
suplir sus
limitaciones de
potencia con
gusto y
musicalidad.
Para técnica la
de Fabio
Armiliato,
quien tiene muy
estudiado vocal
y escénicamente
el papel de
Calaf , logrando
un “Nessun
dorma” en la que
se combinan al
cincuenta por
ciento poesía y
potencia. De ahí
la espontánea
ovación tras el
aria, aunque la
música
continuara
sonando, ovación
que no llegó a
provocar Marco
Berti, tenor con
un material
vocal mucho más
brillante y
adecuado al
papel, pero
manejado con
menor sutilidad.
Todo el resto
del reparto
mantuvo la
deseable
homogeneidad,
colaborando al
gran éxito
alcanzado en
ambas
representaciones.